miércoles, 10 de octubre de 2018

TDA-H: MI DESCUBRIMIENTO

http://www.planetefamille.com/tdah-cause-echec-scolaire.html
No fue en absoluto ni fácil ni agradable. Y no tanto por las discusiones y situaciones de conflicto que tuve con mi mujer, que fueron varias y complicadas, sino por el descubrimiento posterior de la estupidez de mi comportamiento hasta el momento. Debido, eso sí, a mi total desconocimiento sobre el tema.
En ningún caso había prestado la más mínima atención a los primeros indicios detectados al respecto. Como por ejemplo, el día que la frustración y el enfado me cegaron tratando de que "Miguel" memorizase las tablas de multiplicar. Tablas que yo le iba repitiendo y preguntando una y otra vez, al ritmo de nuestro caminar por la vía verde del Plazaola. En mi ofuscación no era capaz de ver otro motivo para sus errores, más allá de la posibilidad de que me tomara por tonto, o lo peor como me temía, que él mismo lo fuera.
Y tuvo que ser ella, mi mujer, quien durante su apoyo diario en las tareas de la escuela, fuera entreviendo que podía haber una razón adicional en su dificultad de aprender. Porque nuestro hijo estudiaba y aprobaba, pero le costaba demasiado tiempo y esfuerzo para 5º de primaria.
Por eso comenzó a informarse, y una compañera de trabajo le animó a que hiciera unos tests diagnósticos. Donde al fin nos confirmaron que nuestro hijo tenía déficit de atención, pero sin síntomas de hiperactividad (niño "revoltoso").
¿Solución? medicación para estimular la liberación de neurotransmisores en el cerebro (Concerta en el caso de Miguel, más información: https://www.psiquiatria.com.es/concerta-medicamento-tdah-metilfenidato-hidrocloruro/ ).
¡Ufff! con todo lo que implica y posibles efectos secundarios. Ese fue en gran parte el núcleo de nuestras discusiones. Yo prefería tener a toda costa un niño más tonto pero menos medicado, y pensaba ¿no somos capaces de aceptar la diversidad, ritmos diferentes? ¿necesitan ser todos nuestros hijos igualmente perfectos?
Bueno pues lo que sucedió es que tuve que ceder, y comprobar muy gratamente sorprendido el efecto inmediato que tuvo la medicación. ¡Cómo mejoró su rendimiento de la noche a la mañana!
Y yo quedé como eso precisamente, como un tonto auténtico que ni supo ni quiso ver...

Aún hoy tengo mis pequeñas dudas al respecto, naturalmente, pero soy menos ignorante sobre este trastorno cognitivo.
Su profesora de matemáticas estos años en la ESO, el típico hueso que todos conocemos, no tenía la más mínima noción de que estaba obligada a dejarle unos minutos más para terminar los exámenes. Cegada seguramente por sus propias convicciones, como yo, no supo ver que Miguel hacía casi todas las tareas y prestaba atención en clase. Necesitaba más ese tiempo adicional que sus suspensos reiterados con un 4,75.

Al menos creo que en un futuro sabré estar atento a ésta y a otras patologías que afecten a mis alumnos.
Pero me pregunto ¿sabré vislumbrar nuevos problemas desconocidos para mí?...



No hay comentarios:

Publicar un comentario